1/05/2009

Cadillac Records (2008)


A escasas cuatro semanas y pico de su estreno, el que suscribe puede presumir de haber disfrutado una proyección privada y repleta de comodidad. Bendita piratería. Pero no ahondemos en el como me hice de una copia, mejor aun, hagamos que sus colmillos se alarguen y que no duden en correr a las salas cinematográficas en cuanto se aviste el titulo de este film en la marquesina.

Cadillac Records hace las veces de un fanzine visual. Mucho corazón, un trabajo de investigación decente y muchas anécdotas de esas que muchos de ustedes, mis estimados lectores, disfrutan. Por supuesto, y como buen fanzine, la historia esta repleta de errores que solo un par de freakys pueden identificar y que al momento pueden nublar la buena intención de los realizadores.
La historia es una que algunos conoceremos, una historia que muchos desconocen pero de la que todos se han servido, han bailado y han disfrutado en algún momento. Esta es la historia de CHESS RECORDS y algunas de sus más grandes estrellas. Estrellas de verdad, de esas que están en el firmamento y que rompen la barrera del tiempo y el espacio esparciendo su luz durante años y años. Hablamos por supuesto de Willie Dixon, Little Walter, Howlin’ Wolf, Etta James, Chuck Berry y el bueno de Muddy Waters. Faltaron, estoy muy de acuerdo, pero que le vamos a hacer ¿donde iban a encontrar a un gafotas con el carisma de Bo Diddley?.

La adaptación al cine de la historica discográfica de los hermanos Chess es buena, sinceramente no deja mucho que desear, pese a ciertos detalles cronológicos y un par de ganchos pretenciosos de esos que Hollywood sabe lanzar tan bien, pero que se compensan con la inclusión de anécdotas memorables como la grabación de Muddy Waters para la biblioteca del Congreso, la visita de unos exageradamente greñudos Rolling Stones al estudio ubicado en el 2120 South Michigan Av. o ese ajuste de cuentas con un fraudulento Little Walter. No cabe duda que los muchachos hicieron su tarea.

¿La música?... hombre, inmejorable. Realmente un ciego y sordo podría hacer un soundtrack de muerte buscando a tientas en los archivos de Chess pero démosle una palomita al equipo encargado en seleccionar algunos de los mejores temas grabados en ese mágico estudio de Chicago para impactar al público por enésima vez. Ciertamente Beyonce nunca llenara los zapatos de Miss Peaches pero hizo un buen intento; y si de escoger se trata, me inclino por Eamonn Walker y su interpretación de “Smokestack Lightning”.

Vamos, es una buena película; Adrien Brody y Beyonce salen sobrando pero no deja de ser imperdible. Genial para recostarse en el sillón, para volverse loco en la sala del cine cantando “My Babe” o jalando a tu chica al pasillo para bailar “No Particular Place To Go”

1 comentario:

Dani Llabrés dijo...

Bien, ha conseguido ponerme los dientes tan largos con su crónica que ahora soy capaz de ponerme los zapatos con los molares. Si bien en Dam tienen el mejor y más espectacular cine del mundo -el teatro Tuschinski- dudo que su chovinismo cinematográfico haga un hueco a "Cadillac Records". Así, que no olvide incluir una copia en su, ansiado por mí, envio transanlántico.